Mi primer y último amor

Era un martes, pero no un martes cualquiera, era primavera, el sol brillaba, los pájaros cantaban y las flores bailaban, yo iba por un camino largo y ancho, y veía de lejos a un chico que venía por el mismo camino pero en sentido contrario, cada vez se acercaba más y lo veía como el mejor hombre que jamás había visto en mi vida.

Cuando por fin se fue acercando, lo tenía a unos 3 metros y pensé: “¡Se ve tan lindo y tierno!”

Cruzamos algunas miradas, unas miradas normales, nada del otro mundo. Lo que más me llamó la atención fueron sus ojos, eran unos ojos muy bellos y cristalinos, yo continué mi camino, y él con el suyo.

mi-primer-y-ultimo-amorPero durante esa tarde me pasó algo extraño, y es que no te podía sacar de mi mente. Durante todo el rato que estuve ahí, me la pasaba recordando aquellas miradas tan profundas y a la vez tan superficiales. Recuerdo que mis amigas me hablaban y yo estaba muy distraída como una loca, incluso una de ellas me preguntó si me había enamorado de ese chico y yo le contesté: ¿que?, ¡ni loca!.

Cuando volví a casa lo reflexioné con más tranquilidad y me di cuenta que mi amiga tenía razón. Yo que siempre había pensado que todo eso eran tonterías, y que yo era demasiado razonable para perder el tiempo en sentimentalismos como una niñita.

Ahora que lo he pensado lo suficiente, me encuentro como una leona herida que no sabe si rendirse o resistir, pero ahora que te escribo esta carta, ya queda claro que no he podido resistir este sentimiento que aún siento y sigue vivo, no sé que me pasa, seguramente se me pasará, pero por el momento me siento muy mal.

No te puedes imaginar lo que puede llegar a hacer el amor en una chica, desde aquel maldito día, voy expresamente en tu calle en busca de aunque sea sólo una mirada para curar este amor que siento.

El otro día te vi afuera de tu casa, estabas hablando por el celular y con una sonrisa tan hermosa, que de inmediato se me enchinó la piel, déjame decirte que te veías precioso.

Cada que estoy en mi cuarto lo recuerdo tu sonrisa, me hubiera gustado que esa sonrisa fuera por mí y no para la subnormal con la que estabas hablando, seguramente xD.

Así es de curiosa esta vida, parece que vamos a contracorriente; A veces no puedes llegar a algo y simplemente se vuelve un deseo que finalmente termina sólo en un recuerdo, pero te juro que este recuerdo es el más bello que tendré en lo que me queda de vida.

Y ahora sólo te pido una única cosa, que me des una pequeña esperanza, una sonrisa, para saber si continuar con mis alucinaciones o dejar esto que siento para siempre. Pero piensa que si me ignoras, estarás cometiendo una gran injusticia y una profunda herida que sólo el tiempo será capaz de borrar.

 

Carta enviada por Marisa Córdoba.

 

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