¡Socorro no aguanto a mi adolescente! |

¡Socorro no aguanto a mi adolescente!

Consejos para fomentar una relación sin enfrentamientos

Si ser padre o madre es un trabajo duro que exige 24 horas al día, durante 365 días al año, durante muchos años, todo se complica aún más cuando nuestro hijo entra en la etapa de la adolescencia y deja de ser ese niño obediente y cariñoso que ha sido hasta ahora para convertirse en un mutante contestón, huidizo y extraño.

¿Resultado? Nos pasamos el día al borde de un ataque de nervios y sin saber cómo tratarle.

¿Qué podemos hacer?
– La educación comienza desde los primeros años de vida, no puedes esperar que tu hijo, al que siempre has
recogido los juguetes, se convierta en un chico ordenado como por arte de magia.

-Enseñar es como pescar con caña: a veces hay que soltar sedal y otras recogerlo, a esto se le llama educar en
la responsabilidad.

-La conducta no es una línea recta, sino que está llena de altibajos. Por eso, cualquier retroceso en tu hijo adolescente no te debe desmoralizar, sino que te debe estimular para seguir trabajando en esa línea.
Es esencial que expreses tus sentimientos, que tu hijo sepa qué te preocupa o cómo te afecta su actitud,
pero sin dramatizar, además, ese comportamiento tuyo le servirá de modelo para él mismo.

-Repetir y repetir… esa es la clave, explícale cien veces lo que deseas; más vale parecer grabadora repitiendo las cosas constantemente, que correr el riesgo de que no te haya escuchado.

-Deja las puertas abiertas, incondicionalmente, tu hijo debe saber que puede echar marcha atrás con la seguridad de que, si busca ayuda, si te necesita, te encontrará, aunque estés en desacuerdo con su conducta y promueve su responsabilidad, le conviene saber que puede hacer aquello de cuyas consecuencias sea capaz de responder.

-Las exigencias de independencia, de tomar sus propias decisiones, la osadía, pueden ser un problema en la relación familiar, pero resultan un principio indispensable para que tu hijo se vaya convirtiendo en adulto.

-Observa lo que refuerzas con tu conducta y tus comentarios, si te expresas de forma pasiva o calmada, no te escandalices si tu hijo es denunciado por actos vandálicos. Si te ríes porque tu hijo le ha puesto un nuevo apodo a alguno de sus compañeros o a su profesor , no esperes que luego sea correcto o te respete a ti.

El mayor consejo es darle un buen ejemplo.